LA BELLA Y EL CIEGO (todo parecido con la fantasía es pura fantasía)
En un país muy lejano había una niña muy hermosa llamada Alexandra.
Era más bella que la luna llena en una noche de verano, y su luz brillaba más que el sol en pleno invierno.
Su papá le aguardaba un futuro de doctora, porque "curaría con los ojos", decía, y su mamá , pensando en una jubilación anticipada, la quería para modelo. Pero, inteligente ella y, más aún, preocupada por fomentarla, hizó estudios de naturaleza, frustrando las expectativas de su mamá y dando un disgusto a su papá.
Las niñas la envidiaban y evitaban su compañia, y los niños la adoraban y perseguian su sombra.
Con los años Alexandra iba haciendose una idea difusa y confusa del hombre de su vida, y comenzó a ser más selectiva. Cada vez que se le presentaba un pretendiente, nunca le faltaban, pensaba "este sería", pero luego no le servía, después otro y otro y ninguno era el que buscaba.Asi llegó a convertir su vida en un experimento continuo.
Disgustada con su inteligencia y belleza,defraudada con la superficialidad de los hombres, se hizó caprichosa. La soledad y tristeza se convirtieron en su hogar, y cuanto más acompañada más sola se encontraba.
El tiempo pasaba. Esperando el tren de su vida se apoderó de élla la ansiedad, la urgencia ocupó lugar en su alma junto con el insomnio y una crisis existencial.
Se le cambió el caracter, volviendose irritada y nerviosa pasando, sin razón aparente, de un estado al antagonista.Por nada se enfadaba y, sin querer, dañaba. Afortunadamente mantuvó las amistades y el cariño a los amigos, lo que, aún sin el hombre de su vida, en algo le aliviaba.
Una noche,Alexandra salió en compañia de su insomnio a pasear en la playa. Se sentó al amparo de las estrellas y la luna. De repente, escuchó una melodiosa voz recitando versos de amor. Se acercó, y un hombre leyendo con las manos la saludó. Fué el comienzo.
Embrujadas alma con alma, y sobre finisima arena de seda consumieron una noche de amor que juraron eterna.
Se despertaron con las primeras luces...Alexandra tropezó con un bastón, su hombre inicio la marcha, disgustada sola se levantó.Primer enfado, primera explicación y primer perdón. Su hombre era ciego.
Vivieron dias felices, hasta que una tarde, hechizada contemplando una puesta de sol, y él como pajaro posando entre sus brazos, se le extravió la mirada en el alma de su amado, y se hizó la luz en los ojos del ciego. En un primer momento, el brillo le dañaba, después extrañado observó la mujer de al lado, y sobre sus hombros desnudos se entregó a un placido sueño.
Su padre ya se lo decía " curarías con los ojos".
Desde entonces, Alexandra atrapada en otros tiempos, le pedía insistemente que le cantará su belleza, que le explicará como se despertaban entre sus manos sus pechos dormidos, como sus besos hacian saltar chispas en su mirada. El en silencio la contemplaba, en silencio hacía que perdiera la cabeza, en silencio quería que entendiera que no conocía la medida de la belleza, que no podía distinguir entre una mujer hermosa y otra menos hermosa.
Asi llegó la segunda bronca y la tercera y desde entonces no pararon de discutir, élla con apasionadas palabras, y él calladito.
Una noche, el presunto hombre de su vida se marchó.
Cuando se despertó Alexandra, se encontró con la cama medio vacía.
Salió en su busca, y se dirigió directamente al lugar donde se conocieron.El ciego no estaba, solamente había dejado una nota:
"Desde que ví tu cara dejé de ver tu alma, encontrarás en el cajón de tus recuerdos un ramo de rosas y mi alma,el viento llevará las rosas, pero mi alma siempre será tuya, contigo y sin ti"...